VOCABULARIO Y APUNTES

Alberto Molina, Tomares, Sevilla

lunes, 5 de marzo de 2012

MAPA DE LA JERARQUÍA DEL SISTEMA DE CIUDADES EN ESPAÑA EN 1991


El mapa siguiente muestra el sistema de ciudades en España, en 1991. Analícelo y responda a las preguntas siguientes:
a)      Organización jerárquica del sistema español de ciudades
b)      Relaciones establecidas entre las ciudades y distribución espacial de estos subsistemas en el territorio.
c)      Relaciones que existen entre la distribución del sistema urbano y la distribución de la población

El sistema español de ciudades está formado por los núcleos urbanos y por las relaciones que se establecen entre ellos, que conforman subsistemas con diferente grado de integración.

a) Los núcleos urbanos del sistema se reorganizan de manera jerárquica de modo que las ciudades con mayor tamaño demográfico concentran más funciones y de mayor rango y tienen un área de influencia mayor. Así como muestra el mapa, puede establecerse la siguiente jerarquía.
El tamaño demográfico, las funciones y la extensión del área de influencia, dan lugar a una organización jerárquica del sistema de ciudades. Las categorías son las siguientes:
Metrópolis. Son las ciudades que se encuentran en la cima de la jerarquía del sistema urbano. Su población supera el cuarto de millón de habitantes. Desempeñan funciones más especializadas y diversificadas que las restantes ciudades, relacionadas con el sector terciario de mayor nivel y con la industria (cada vez en mayor medida de alta tecnología). Su área de influencia es amplia. Dentro de las metrópolis existe una jerarquía en función de su tamaño, de sus funciones y de la extensión de su área de influencia.
  • Las metrópolis nacionales son las áreas metropolitanas de Madrid y Barcelona. Su población supera los 3 millones de habitantes y cuentan con las funciones más diversificadas. Su área de influencia se extiende por todo el territorio nacional y se encuentran estrechamente relacionadas con otras metrópolis mundiales.
  • Las metrópolis regionales son las áreas metropolitanas de Valencia, Bilbao, Sevilla, Málaga y Zaragoza. Tienen una población entre 1,5  millones y 500.000 habitantes y cuentan con servicios de alto rango, especialmente administrativos y comerciales. Tienen un área de influencia regional y mantienen relaciones intensas con las metrópolis regionales.
  • Las metrópolis subregionales o regionales de segundo orden son ciudades como Oviedo, Murcia, Alicante, A Coruña, Granada o Valladolid. Tienen una población entre 500.000 y 250.000 habitantes y todavía cuentan con funciones y algunos servicios altamente especializados (universidad). Su área de influencia es subregional o regional en el caso de comunidades autónomas uniprovinciales. Mantienen relaciones intensas con las correspondientes capitales regionales o son capitales de espacios regionales poco extensos.
  • Ciudades medias. La mayoría son capitales de provincia no incluidas en los apartados anteriores. Su población está en torno a los 250.000-50.000 habitantes y sus funciones son principalmente terciarias, pero menos especializadas: el comercio y  servicios de ámbito provincial (administrativos, educativos y sanitarios). Son puntos terminales de una densa red de autobuses que las comunican con los pueblos próximos. Algunas pueden tener alguna especialización industrial (Avilés) o portuaria (Algeciras) y contar con un área de influencia provincial.

b) De acuerdo con las relaciones que se establecen entre sí las ciudades pueden establecerse distintos tipos de subsistemas:
  • Monocéntricos primados: una ciudad constituye el centro dominante, a gran distancia de las demás, concentrando desproporcionadamente la población y las funciones; faltan los niveles inmediatamente inferiores al de la ciudad principal y existen fuertes relaciones de dominancia-dependencia.
  • Monocéntricos jerarquizados: una ciudad ocupa la cúspide del sistema, pero la siguen los distintos niveles jerárquicos.
  • Policéntricos: varias metrópolis compiten en la organización del sistema, de lo que resultan importantes flujos bidireccionales entre las metrópolis y flujos de dependencia hacia ellas desde los niveles inferiores.

La distribución espacial de estos subsistemas muestra un mayor grado de integración en las regiones periféricas de la Península.  En el centro aparecen espacios débilmente articulados con la excepción de Madrid y los archipiélagos acusan la insularidad. Los subsistemas de la periferia forman tres ejes: el septentrional, el mediterráneo y el andaluz.
·          El eje septentrional discontinuo, está integrado por el eje atlántico de Galicia y las ciudades interiores que dependen de él, y por el eje cantábrico, el País Vasco y Pamplona, también con ramificaciones hacia el interior (León, Burgos y Logroño respectivamente).
·          El eje mediterráneo comprende desde Girona hasta Cartagena
–        el subsistema catalán es monocéntrico primado, presidido por Barcelona. Las autopistas del mediterráneo y del Ebro aseguran una conexión fácil entre las principales ciudades, que tienden a concentrarse en la costa, en forma de sistema lineal, con algunas penetraciones ahcia el interior.
–        El subsistema valenciano levantino es monocéntrico jerarquizado, con una ciudad rectora, Valencia, y una ordenación equilibrada del tamaño de las ciudades. La autopista del Mediterráneo actúa como eje vertebrador de este sistema, que también presenta una marcada concentración de las ciudades en el litoral o cerca de él. La influencia de Valencia desborda los límites de su comunidad y alcanza a Albacete y Murcia.
–        El eje andaluz es también monocéntrico jerarquizado, pero más complejo porque Sevilla, como gran metrópoli regional, ejerce una influencia indiscutible en Andalucía occidental e incluso en Badajoz. Pero en Andalucía oriental su influencia se debilita ante la presencia de dos metrópolis subregionales: Málaga y Granada. Las ciudades se disponen a lo largo de dos ejes principales: el eje litoral (desde Almería a Huelva) y el del Guadalquivir (desde Huelva y Cádiz hasta Jaén).
–        El subsistema del valle del Ebro funciona como corredor entre el subsistema cantábrico y el mediterráneo. Es monocéntrico primado, basado en la influencia de Zaragoza, estrechamente relacionada con los subsistemas catalán y vasco-periferia (a través de la Rioja y Navarra, a la que alcanza también la influencia aragonesa) y con el subsistema madrileño.
–        El interior peninsular es un espacio poco articulado. La gran metrópoli nacional, Madrid, encabeza un subsistema monocéntrico primado, en medio de un espacio poco urbanizado, sin otras metrópolis que puedan suponer un factor de equilibrio. Así, su influencia directa desborda sus límites autonómicos y llega hasta centros relativamente lejanos: todas las ciudades de Castilla-La Mancha (salvo Albacete, más vinculada a Valencia); Segovia y Ávila y, en menor medida, Soria. Además, el papel nodal de Madrid en la red radial de transportes hace de ella un centro de conexión de todo el territorio. Sólo Valladolid, beneficiada de su condición de capital autonómica, adquiere rango metropolitano, aunque su ámbito de influencia es todavía limitado.
–        Los subsistemas canario y balear tienen en común la insularidad como factor negativo para sus comunicaciones con la Península e incluso entre las islas. Esta es más acusada en Canarias, por su mayor distancia a la Península.
El subsistema balear es monocéntrico primado: Palma tiene un peso demográfico y económico desproporcionado en relación a las dimensiones del archipiélago y jeuga el papel de metrópoli regional.
En Canarias se da la bipolaridad por la existencia de dos metrópolis regionales: Las Palmas de Gran Canaria (sobre la que gravitan las ciudades de las islas orientales) y Santa Cruz de Tenerife (sobre la que gravitan las de las islas occidentales).

c) La distribución del sistema urbano ayuda a explicar la distribución de la población es actualmente más del 75% de la población española reside en las ciudades. Las principales metrópolis por sus funciones industriales y de servicios atrajeron entre 1950 y 1975 a una importante población procedente del campo. Este hecho explica, por ejemplo, que, en la actualidad, la macrorregión geodemográfica del este, que agrupa los subsistemas urbanos catalán y valenciano-levantino, el eje urbano y económico más dinámico de España, tenga el mayor porcentaje de población en relación con su superficie. En cambio, la macrorregión de centro, con las excepciones de Madrid y Valladolid, se caracteriza por su menor desarrollo económico, la expulsión de población hasta fechas recientes y la ausencia de núcleos urbanos de rango superior, lo que explica que presente en una superficie mayor menores porcentajes de población, que aún serían inferiores de no ser por la presencia en esta región de la gran aglomeración madrileña.

COMENTARIO PLANO DE LA CIUDAD DE TOLEDO


Nos encontramos ante el plano de la zona histórica de la ciudad de Toledo, la cual presenta una traza urbana derivada tanto de su emplazamiento natural como de su evolución histórica. Toledo se encuentra enclavada en un cerro rodeado prácticamente en su totalidad por el río Tajo, lo que siempre ha limitado muy notablemente su crecimiento. Este emplazamiento también la ha convertido en una ciudad fácil de defender en épocas de guerra.
La ciudad, importantísimo foco cultural y político durante la Edad Media y el Renacimiento, queda sin embargo bastante marginada en el posterior proceso modernizador de España, razón por la cual su estructura medieval se conserva prácticamente intacta. Su primer momento de esplendor llega al convertirse en capital del reino visigodo, experimentando también un notable impulso durante la dominación musulmana, y alcanzando su máximo apogeo en el siglo XVI. La crisis del siglo XVII, sin embargo, la afecta de forma importante, perdiendo casi la mitad de su población.
El actual plano de Toledo es el prototípico de las ciudades medievales con claro influjo musulmán. Dicho plano se corresponde con el modelo anárquico o irregular, con calles cortas, estrechas, en pendiente, que trazan curvas y contracurvas. No existe un plan urbano previo a las construcciones, sino que más bien las calles surgen en el espacio que dejan libre los edificios. Estos suelen aparecer en forma de manzanas grandes y muy irregulares. Esta estructura, magnífica desde el punto de vista histórico y monumental, resulta sin embargo caótico en la  actualidad por los numerosos problemas que conlleva para la movilidad de personas y, sobre todo, del tráfico rodado.
Como edificios más destacados de la ciudad podemos citar la Catedral (una de las joyas del gótico español) y el Ayuntamiento, que aparecen prácticamente juntos en el centro urbano, y el Alcázar (reconstruido en buena medida), el gran centro del poder político en los momentos en que Toledo fue Corte.
Podemos observar, al norte de la ciudad, los arrabales, barrios de origen medieval que surgían extramuros de la ciudad (la muralla se encuentra aún hoy muy bien conservada en la mayor parte de los tramos). En el SW aparece la judería, representativa de la fuerza que esta comunidad tuvo en el Toledo medieval.
En la actualidad, Toledo, como comentábamos anteriormente, presenta serios problemas de tráfico y habitabilidad en el casco histórico. Sin embargo, al mismo tiempo, éste se ha convertido en su principal fuente de ingresos, al haberse especializado la ciudad en las actividades del sector turístico gracias a su magnífico patrimonio monumental.

PLANO DE LA CIUDAD DE ALICANTE


Observe el plano que se adjunta de la ciudad de Alicante, prescindiendo de los nombres rotulados (en calles, barrios o lugares):
1.- ¿Qué elementos o piezas cabe diferenciar?
2.- ¿Cuáles son sus características?
3.- ¿Existen similitudes con los de otras ciudades españolas?.
 
Alicante es una ciudad claramente marcada, tanto en su origen como en su posterior desarrollo,0 por su situación geográfica, abierta al Mediterráneo y rodeada por dos cerros, el Banacantil y el Tossal, en los que se levantan sendos castillos. Entre el primero de ellos (Castillo de Santa Bárbara) y la línea de costa observamos la ciudad medieval, pequeña, y con el plano anárquico típico de la época (calles cortas, estrechas e irregulares).
Al oeste de la zona medieval aparece una zona que, sin llegar a la organización típica de los ensanches decimonónicos, presenta una estructura un tanto más ordenada. Debe corresponder, muy posiblemente, al crecimiento de los siglos XVII y XVIII. Ambas zonas estarían amuralladas, quedando extramuros los arrabales situados al noroeste.
Al norte y al oeste de este casco antiguo, nos encontramos con el ensanche, debido a un proyecto de González Altá aprobado en 1892. En este caso, el plano es de tipo cuadriculado, siguiendo el modelo de los ensanches ya efectuados en esa fecha en Madrid o Barcelona: calles largas y amplias que forman manzanas cuadradas, con dos vías perpendiculares principales y una plaza circular central. En la morfología del ensanche se aprecian claramente las limitaciones de crecimiento de la ciudad, tanto por el mar como por las montañas que la rodean por el interior. La situación costera de la ciudad obliga, como en el caso similar de Barcelona, a un crecimiento lineal (a lo largo de la línea de costa).
La presencia del ferrocarril impone, además, la existencia de un amplio espacio entre la ciudad y la costa, lo que, en cierto modo, aísla a una de la otra, al constituir el tren una barrera física (situación similar también a la que se daba en Barcelona hasta las reformas efectuadas antes de 1992).

MAPA DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA DE LAS AGLOMERACIONES URBANAS EN ESPAÑA




El mapa representa la distribución geográfica de las aglomeraciones urbanas en España. Analícelo y responda a las siguientes preguntas:
a) Diga el nombre de las ciudades que tienen más de 500.000 habitantes.
b) ¿Cómo llamaría usted al eje urbano número 3? Diga el nombre de las Comunidades Autónomas afectadas por dicho eje urbano.
c) Explique los condicionantes geográficos que favorecen la bifurcación en dos ramas del eje urbano andaluz.

a. Las ciudades que tienen más de 500.000 habitantes son, en primer lugar, Barcelona y Madrid con más de 3 millones de habitantes, ambas son metrópolis nacionales. En segundo lugar otras cinco ciudades que son metrópolis regionales de primer orden: Bilbao, Zaragoza, Valencia, Sevilla y Málaga.
b. El eje 3 está compuesto por un conjunto de ciudades costeras en el Mediterráneo, por ello este “subsistema urbano” podría denominarse arco mediterráneo. El eje 3 afecta a las comunidades de Cataluña, la Comunidad Valenciana, el noreste de la Región de Murcia y sólo una pequeña parte del este de la comunidad de Aragón. Está formado por numerosas ciudades localizadas en la costa mediterránea, todo el eje urbano está dominado por Barcelona en Cataluña; Valencia en la Comunidad Valenciana donde destaca también la importancia de Alicante; y Murcia en la Región de Murcia.
c. El sistema de ciudades de Andalucía es bicéntrico, ya que la población se reparte entre muchas ciudades, pero las funciones económicas tienden a localizarse en dos de ellas: Málaga y Sevilla, metrópolis regionales de segundo orden. El área de influencia de Málaga se extiende por la rama sureste de este sistema urbano, mientras que Sevilla ejerce su influencia en la rama noroeste. La rama sureste es fundamentalmente costera y mediterránea, la rama noroeste es interior y también atlántica.

PLANO DE LA CIUDAD DE PAMPLONA


a) Identifique, mediante el correspondiente número (o números)* las siguientes unidades: Alcázar, centro histórico y ensanches.
b) Defina el tipo de plano de las unidades morfológicas correspondientes a los números* 5, 2, 3 y 4.
c) Explique los factores del emplazamiento de la ciudad de Pamplona, en relación con el medio natural. (*) Los números aparecen en rojo, del 1 al 7, sobre el fotoplano.
 

a)      Alcázar (2),; centro histórico (5); ensanches (3) e Iturrama (4) barrio residencial.
b)      El número 5, correspondiente al centro histórico, tiene plano irregular, organizado en tres barrios; un barrio de forma pentagonal y otros dos más o menos rectangulares. La trama es densa y cerrada.
El número 2, el alcázar, es una fortaleza con plano en forma d estrella mandada a construir en el siglo XVI por Felipe II para proteger la ciudad por el sur. Actualmente es un gran parque.
El número 3 corresponde a los ensanches burgueses de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. En ambos casos, el plano es ortogonal, con calles más anchas que las del centro histórico, que se cortan perpendicularmente formando una cuadrícula, con tyrama en manzanas cerradas.
El número 4, es un barrio residencia para la clase media, edificado entre las dé4cadas de 1960 1980, con plano regular y trama abierta con bloques y torres separados pro espacios abiertos.
c)      Pamplona se asienta en un emplazamiento estratégico de carácter defensivo, sobre una terraza alta en la margen izquierda del rio Arga, al que se asomapor un talud de gran pendiente. La ubicación junto al rio aporta también agua dulce a la población urbana. La ciudad se sitúa en la cuenca de Pamplona, un punto crucial para las comunicaciones y el comercio, tanto con Francia como con otras regiones españolas. Además, la ciudad está rodeada de un importante entorno agrario.

jueves, 1 de marzo de 2012

MAPA MIGRACIONES Y FLUJOS DE POBLACIÓN EN LA DÉCADA DE 1970-80

Observe las líneas que representan sintéticamente las corrientes migratorias entre 1960 y 1973. Explique con brevedad las causas de estos movimientos y las razones que hayan podido influir en la elección de destino

La imagen corresponde a un mapa político de España dividido según la antigua división regional anterior a la actual división autonómica. En el se reflejan las corrientes migratorias interiores entre 1960 y 1970, años que se corresponden con la última etapa del franquismo y el desarrollismo.
En el mapa se observa claramente que hay dos focos receptores de población, que son Madrid (con 474.000 inmigrantes) y Barcelona (con 517.000). Esta corriente migratoria correspondería al éxodo rural que se va a desarrollar en estos años a causa de la mecanización del campo y a la expansión industrial de estas grandes ciudades. Así, los emigrantes proceden de regiones tradicionalmente rurales (no hay emigración desde Asturias, Cantabria, País Vasco o Valencia), especialmente de las zonas históricamente latifundistas (centro y sur peninsular).
La zona que más emigrantes emite es Andalucía, dirigiéndose la mayoría de ellos a Barcelona, y en menor proporción a Madrid. Es también muy importante la emigración de Extremadura y de Castilla La Mancha; en este caso, la población se desplaza mayoritariamente a Madrid, por la cercanía geográfica. Barcelona. El flujo migratorio de las regiones del norte se reparte prácticamente a partes iguales entre ambas ciudades. Hubo otras zonas receptoras de inmigración, como los archipiélagos, Valencia o el País Vasco, que no aparecen reflejadas en el mapa.
Este proceso trajo como consecuencia el espectacular crecimiento urbano de Madrid y Barcelona, siendo el momento en el que estas ciudades se expanden hacia lo que hoy es su corona metropolitana. Otra consecuencia de este éxodo rural fue la conversión definitiva de España en un país urbana, perdiendo su tradicional carácter rural.

GRÁFICA DE LA EVOLUCIÓN DE LA TASA DE NATALIDAD Y MORTALIDAD EN EL SIGLO XX

 
- Evolución de la natalidad, mortalidad y crecimiento vegetativo de la población española.
- Factores socioeconómicos que han influido en esta evolución.


Nos encontramos ante un doble diagrama de línea continua en el que se nos muestran los datos de natalidad y mortalidad referidos a España entre los años 1900 y 1995. Al aparecer ambas líneas de forma paralela, es fácil visualizar el estado en cada momento del crecimiento vegetativo, al estar representado por la franja que queda entre ambas líneas.
En líneas generales, podemos observar como, salvo en algunos momentos puntuales, el fenómeno más apreciable de la evolución demográfica española en el último siglo es el descenso tanto de la natalidad como de la mortalidad, manteniéndose la primera siempre por encima de la segunda, lo que ha permitido un crecimiento vegetativo bastante constante; esta tendencia, sin embargo, se rompe en los últimos años, ya que los porcentajes de natalidad y mortalidad tienden a unirse, llegando al crecimiento 0.
La natalidad registra su índice más alto en los inicios del siglo (en torno al 35 por mil), momento a partir del cual empieza a descender, de una forma bastante constante hasta 1920. Se aprecia entonces un ligero repunte, motivado por la situación económica alcista posterior a la I Guerra Mundial, repunte al que seguirá un acusado descenso en los años de la Guerra Civil (1936-1939), momento en el que se sitúa en el 20 por mil. Inmediatamente después de la Guerra, la natalidad vuelve a crecer (25 por mil en 1940), viviendo a continuación un quinquenio de subidas y bajadas, para, a partir de 1945, estabilizarse en torno al 20 por mil. Desde 1973, la natalidad va a experimentar una caída muy acusada, hasta situarse en el 10 por mil de 1995. Las causas de este descenso habría que buscarlas, en primer lugar, en la crisis económica iniciada en 1973, y, en los años posteriores, en razones más de tipo social y cultural: incorporación de la mujer al mundo laboral, extensión de los anticonceptivos, retraso en la edad de la primera maternidad, etc.
Por lo que respecta a la mortalidad, mantiene su índice, entre 1900 y 1919, entre el 23 y el 27 por mil. En 1919 experimenta un espectacular crecimiento, situándose en el 31 por mil, y superando a la natalidad, como consecuencia de la gravísima y muy contagiosa epidemia de gripe que ese año asoló prácticamente toda Europa. Paso este año, vuelve a descender hasta los niveles anteriores, iniciándose entonces una caída, derivada de la mejora en las condiciones generales de vida, que lleva al índice del 18 por mil en el año 1936. Desde año, y hasta 1939, se aprecia un nuevo crecimiento (hasta el 21 por mil), como consecuencia de la Guerra Civil. De nuevo, acabada ésta, se inicia un descenso paulatino, estabilizándose el índice desde 1960 y hasta 1995 en cifras inferiores al 10 por mil. Las causas, de nuevo, hay que buscarlas en la mejora de las condiciones materiales de vida y en los avances médico-sanitarios.
Con esto, puede concluirse que España, en el último siglo, ha experimentado la evolución demográfica típica de los países desarrollados. En los años iniciales del siglo encontramos un régimen demográfico joven, con altísima natalidad (en torno al 30 por mil), y mortalidad media con tendencia a bajar. Desde los años 50, el régimen demográfico sería el moderno, con porcentajes de natalidad en torno al 20 por mil y de mortalidad en torno al 10 por mil. Hasta este momento, el crecimiento vegetativo es elevado.
En la actualidad, España se encontraría dentro del régimen moderno evolucionado, con la natalidad y la mortalidad por debajo del 10 por mil, y un crecimiento vegetativo prácticamente inapreciable o incluso negativo. La tendencia se mantiene en la actualidad.